El siguiente artículo pretende dar una visión sobre el fenómeno de los espacios deportivos no convencionales en nuestro país. Así, en los últimos años hemos podido observar como su utilización ha ido en un aumento progresivo, relacionándose con la corriente posmodernista que se está instaurando en las sociedades actuales y que son reflejo del cambio en la concepción de los fines que buscan los usuarios en la realización de actividad físico-deportiva.

Hay diferentes conceptos sobre lo que se denomina un espacio deportivo no convencional; así Jiménez Rodríguez (2006) entiende que son: “los espacios públicos y naturales susceptibles de alojar actividades deportivas. Las playas, parques, paseos, avenidas, etc… se configuran cada vez más como escenarios de las más diversas prácticas deportivas.”

Esta utilización de espacios deportivos no convencionales es algo novedoso en España, sin embargo, ya en la década de los 70 la revista “Tigo” (1972) sugería la utilización de estos espacios naturales para uso deportivo, bajo un prisma de protección del medio ambiente. Así, por ejemplo, Suiza en 1968 ya tenía más de 150 espacios naturales para uso deportivo.

El uso de espacios “no estrictamente deportivos” viene provocada por la tendencia posmodernista (García Ferrando, 2006) en la que se empiezan a practicar y publicitar actividades fuera de los recintos habituales como eran los pabellones o pistas polideportivas, buscando espacios naturales. Con este cambio de conceptos se buscan otros fines alejados del esfuerzo y el rendimiento en la práctica deportiva y se concentra en los aspectos relacionados con la salud, el disfrute corporal, la evasión de la rutina diaria y con el acercamiento a la naturaleza.

Se barajan varias causas como las promotoras del aumento de instalaciones de este tipo, pero el más recurrido es debido al incremento de la esperanza de vida de la población española en las últimas décadas, convirtiéndose los adultos y mayores en un nuevo estrato dentro de los practicantes de actividad física (www.alimarket.es). Además, la creación de este tipo de espacios se ha visto con gran acogida por parte de la sociedad española, siendo los parques, la segunda instalación deportiva más utilizada por los españoles (García Ferrando, 2006).

En la actualidad, se observa con frecuencia se utilizan y aprovechan los parques urbanos, las calles, las carreteras, las playas o la ribera de ríos y lagos, para llevar a cabo diferentes prácticas deportivas, que en la mayoría de los casos tienen una finalidad de ocio y recreación, pero en otros, también se utilizan para pruebas deportivas. La adecuación de estos espacios para la práctica de actividad física, no lleva consigo grandes cambios en su infraestructura inicial. Con la instalación de material deportivo (aparatos gimnásticos, porterías, rocódromos…), la señalización (circuitos de fitness, puntos kilométricos, áreas de juego, itinerarios…), la adecuación de los pavimentos (tierra estabilizada en circuitos de footing, pavimentos elásticos…) y la correcta iluminación de estos espacios, se consigue aumentar su potencial de utilización, al mismo tiempo, se dota al municipio de nuevos puntos de práctica físico deportiva y se promociona la actividad física entre los ciudadanos (Full Tècnic nº 19, 2000).

Así, por ejemplo, los municipios costeros que disponen de playa, la están acondicionando para la realización de diferentes actividades físico deportivas. Delimitando y señalizando los espacios de práctica, como son los casos de los campos de deportes de arena, Vóley, tenis, fútbol…. También se señalizan circuitos para correr o ir en bicicleta, con puntos kilometraje a lo largo de todo el recorrido. En el caso de los municipios que disponen de río, éstos han habilitado un espacio de práctica física en sus márgenes. En este tipo de espacios se pueden realizar caminos para correr o ir en bicicleta, con una buena señalización junto con carteles informativos de la zona.

Un buen ejemplo de cómo se están llevando a cabo todas estas adaptaciones en los espacios deportivos no convencionales se puede ver en todas las infraestructuras que han quedado en desuso, casos de carreteras, vías ferroviarias, caminos y senderos…

El principal exponente de estos cambios son los “recorridos de vida”, las “pistas finlandesas” o los casi ya desaparecidos “circuitos cola- cao”, que discurren por caminos o senderos a través de espacios naturales. Todos estos circuitos son equipados con paradas y estaciones realizados con troncos cortados, bancos, fosos de arena… para realizar ejercicios de fuerza, resistencia o flexibilidad.

Pero el espacio deportivo no convencional periurbano que mayor relevancia ha adquirido en estos últimos años son los “circuitos bio saludables”, “parques lúdico deportivos” o “circuitos físico recreativos”. Este tipo de recintos los podemos definir como, “espacios verdes ubicados en las ciudades, compuestos por diferentes equipos de gimnasia, que permiten mantener la forma física y prevenir o tratar diferentes dolencias o lesiones concretas” (www.alimarket.es).

Esta serie de medidas adoptadas para acondicionar diferentes espacios para la práctica de actividad física, va teniendo cada vez más calado dentro de los planes urbanísticos de las ciudades (Leal y Cortes, 1993). Así, por ejemplo, cada vez hay más tramos de carril bici; en algunas ciudades se prohíbe el acceso al centro de las mismas para solo poder realizarlo a pie y/o bicicleta; se acondicionan espacios naturales interurbanos para pasear… Todas estas medidas son tomadas con la finalidad de convertir las ciudades en un gran espacio donde poder practicar diferentes modalidades físico- deportivas.

José María Rodríguez