Las continuas decisiones que se van adoptando en las modificaciones de las vigentes reglas de juego, como consecuencia de la evolución y progreso de nuestro deporte, el fútbol, no sólo generan un intenso debate entre los sujetos activos afectados, principalmente los entrenadores, por su expansiva onda mediática, sino también en el resto de los agentes que conforman la industria del fútbol, y en este caso, me refiero a los medios informativos y los propios aficionados.

La historia futbolística contemporánea está repleta de casos, donde la instauración progresiva de medidas de avance y mejora para desarrollar el fútbol, exigen una adaptación de las reglas a la modernidad. Esto conlleva un nivel de exigencia y magnitud que ha obligado a asumirlas e implantarlas con una gran dote pedagógica, sobre todo para conseguir cuanto antes una aceptación global en el universo fútbol. Basta recordar algunas de las más significativas como fueron: la definición del fuera de juego, las propias sustituciones que iniciaron a implantarse hace 50 años en el Mundial de Mexico´70, el sistema de desempate por tandas de penaltis, el cambio de sistema de puntuación por victoria de 2 a 3 puntos, la implantación del sistema disciplinario con las tarjetas amarillas y rojas, la penalización del pase a atrás a los porteros, la modificación de la regla 12 por el triple castigo, la implantación del V.A.R., etc.etc..

En nuestro país, tras el parón de 91 días tanto en la Liga Santander como en la SmartBank, y ante el reinicio de la competición, la polémica está servida en un debate abierto con la decisión acertada de la F.I.F.A. tras propuesta del I.F.A.B., de ampliar de tres a cinco el número de sustituciones a realizar durante los partidos, efectuándolas todas en las mismas tres interrupciones existentes en la situación anterior, esto es, evitar las sustituciones como herramienta pícara para perder tiempo, todo ello tras el obligado parón liguero como consecuencia de la pandemia de COVID-19, así los entrenadores se han enzarzado en un enfrentamiento dialectico, “según el color del cristal con que se mire.”

Los técnicos de los equipos poderosos o grandes, como queramos llamarlos, defienden que dicha decisión beneficia a los equipos denominados pequeños, toda vez que los suyos realizan un sistema de juego muy elaborado que ocasiona gran desgaste físico y táctico en los contrarios que, con la medida implantada, concede un balón de oxígeno más al rival a la hora de defenderse para evitar su derrota.

Por el contrario, la mayoría de los técnicos de los equipos medianos o pequeños, Bordalás, Eusebio, Abelardo, Oscar Garcia, etc., defienden el perjuicio que a ellos les ocasiona la norma, ya que los suplentes de los equipos grandes todos son jugadores de gran nivel y calidad, y en un momento de agobio o peligro, con la aportación de los cinco cambios, le conceden una gran oportunidad de cambiar a su favor el desarrollo del encuentro.

Otro aspecto de interés y que está generando expectación, es saber cómo van a dirigir los encuentros los árbitros después del confinamiento, la inactividad ha sido demasiado prolongada en el tiempo, pero confiemos que la profesionalidad, dedicación y sentido de la responsabilidad, les haga dar lo mejor de sí mismo, para contribuir a la grandeza del espectáculo que en estos tiempo difíciles, todos esperamos.

En este sentido, como ejemplo único y reciente, para verificar de que forma han evolucionado los equipos tras este prolongado paréntesis, podemos analizar las 5 jornadas transcurridas en el retorno de la Bundesliga, donde tras 66 días de parón, se han producido algunos datos significativos como son:

a) Los entrenadores han agotado en los 45 partidos disputados, sólo el 20% de las sustituciones permitidas.

b) La ausencia de los aficionados locales ha tenido una influencia muy negativa en los equipos que disputaban sus partidos en campo propio, ya que de los 45 partidos disputados, sólo 10 ganaron los locales, por 21 victorias visitantes y 14 empates.

c) La estadística goleadora, consecuentemente también es bastante abrumadora, en todas las jornadas se consiguieron más goles visitantes que locales, totalizando 60 por parte local y 77 visitantes.

d) En cuanto al aspecto disciplinario por parte de los equipos, las cifras globales por partido durante los 45 disputados, también son muy aceptables, y dignas de tener en cuenta, 96 (2,13%) y 5 (0,1%) tarjetas amarillas y rojas respectivamente a los jugadores locales, por 84 (1,86%) y 5 (0,1%) tarjetas amarillas y rojas a los visitantes.

e) Por otra parte, en cuanto al número de faltas está siendo de 12,9 por partido, algo superior a la media de la temporada, que era de 11,3 sobre todo si se tiene en cuenta que los duelos individuales en este nuevo ciclo de la competición, se han reducido de 112 de media en el inicio, hasta 104 de ahora. En cuanto a los disparos a puerta, también han disminuido los registros, pasándose de 13,5 de media anteriormente, a los 12,9 de esta nueva etapa.

A pesar de que las características del fútbol español y sus diferentes sistemas de juego, en absoluto son parecidos al alemán sobre todo en no abusar del juego de contraataque y de rápidas transiciones, sino más bien utilizando un sistema de juego bastante más elaborado, con presión intensiva, adelantando líneas y sobre todo un intento de manejar en todo momento la iniciativa del juego, para intentar conseguir el gol.

Para finalizar, se puede entender como conclusión de esta novedad en las reglas de juego, que el principal beneficiario de la acertada decisión transitoria de F.I.F.A. – I.F.A.B., en tan excepcionales circunstancias, no va a ser otro que el propio espectáculo del fútbol, y consecuentemente de todos sus espectadores.

Juan José Melero

Consultor experto en gestión del fútbol