Hace casi 40 años, un genial José Mª Cagigal (fundador del INEF de Madrid) escribía una magnífica obra titulada “¡Oh deporte! Anatomía de un gigante”. Este profesor, el primer HUMANISTA del DEPORTE MODERNO, planteaba en 1981, de forma visionaria si el deporte era un SERVICIO o un PRODUCTO. Aun cuando este análisis sigue interesando y requiriendo nuestra atención, lo que sí resulta indiscutible es que en la actual sociedad del siglo XXI y en los albores de la XXXII Olimpiada de Tokio 2020, el DEPORTE es un irrefutable hecho social contrastado con unos efectos de un valor incalculable, y con grandes posibilidades capilares, las cuales pueden irradiar múltiples oportunidades de desarrollo.

Si, en los años 80, las amenazas del Deporte pasaban por dignificar una profesión y sus profesionales, las de ahora son otras quizás mucho más graves: la de cambiar una sociedad que quiere estar enferma, inmóvil, sedentaria y sobre todo inerte a la gran cantidad de cosas que están pasando en todos los órdenes, desde la propia base de sus problemas cotidianos hasta la gestión que hace de ellos. Para colmo, estamos ante una sociedad que además rechaza el esfuerzo (el deportivo también…)

En medio de esa dualidad de Cagigal, podemos reflexionar que si es (o ha sido) servicio, será sin duda uno de los mayores favores y/o logro social que hayamos podido proporcionar a nuestros conciudadanos; si es ya, o puede llegar a ser producto, tenemos en nuestra mano la posibilidad de CAMBIAR no ya la Sociedad, sino también todo un Mercado, el actual, con todos los retos que tenemos por delante.

Sin embargo, la esencia de nuestro Producto o Servicio, esto es, el Deporte, no ha cambiado….

En palabras de Nelson Mandela:”el Deporte tiene el Poder de cambiar el mundo….El deporte es el poder que inspira”.

Pero, ¿a qué capacidad o capacidades nos estamos refiriendo cuando hablamos del papel fundamental del Deporte en la sociedad actual? Dicho esto ¿Cuál puede ser nuestro rol como gestores deportivos en este entorno cambiante?  Me contesto a mí mismo en voz alta; a nivel social:

  • El deporte crea Sociedad, articula Territorios.
  • Facilita la Cohesión Social y de Grupos.
  • Es indicador válido de la Madurez e índice de Desarrollo de nuestra sociedad.
  • Tiene múltiples incidencias en la Cultura, el Turismo, la Salud, la Educación, la Economía…
  • Es facilitador en la Resolución de Conflictos.

Y además a nivel individual:

  • Mejora la Socio-afectividad.
  • Es un claro sumatorio para una Autoestima Individual y Colectiva.
  • Favorece la Interrelación de las personas.
  • Entrena en la Disciplina, y en el bien llevado ejercicio de la Autoridad.
  • Irradia sentido de pertenencia y orgullo.
  • Siembra ética e integridad.
  • Habilita y entrena para la Capacidad Analítica, el pensamiento estratégico, el liderazgo, la inteligencia emocional.
  • Tiene un Lenguaje propio y mejora la comunicación entre iguales y sobre todo, entre desiguales.
  • Fomenta el Aprendizaje, el Entrenamiento, la Cooperación…

Y todo esto a través de un valioso instrumento…, un arma poderosa: la COMPETICIÓN que, entre otras cosas, nos proporciona la certeza de que hay que perder muchas veces, para ganar unas pocas.

En definitiva, lo que decía Mandela, es el Poder que inspira…

Aun así y pese a estas fortalezas, no podemos ser ilusos. Toda experiencia previa no sirve en un entorno tan cambiante como el actual, en el que las modas mandan, las corrientes e inercias económicas nos marcan el camino y donde las políticas globales ya no funcionan porque la sociedad se ha vuelto “líquida”. La práctica de la Actividad Física y Deportiva decrece a un ritmo imparable en determinados segmentos de nuestra población; una población  que está cansada y apresurada, donde la tecnología ha hurtados los espacios de relación que ofrecía nuestro servicio o producto, en todo caso, el fruto directo de nuestra profesión, y donde paradójicamente los ingresos del deporte se incrementan para ver espectáculos (a menudo desde el sillón, ya ni siquiera en los estadios), para hacer apuestas, (Y ojo a lo que se nos viene encima: las competiciones virtuales y los famosos E-Sports).

La consigna es, pues: MÁS DEPORTE Y MÁS DEPORTE!! Y MÁS AÚN EN LA ESCUELA Y FUERA DE LA ESCUELA.

Víctor Romero